jueves, 25 de octubre de 2012

Ante el día por la despatologización de identidades trans e intersex


Una vez más, desde la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE), queremos denunciar la patologización de las identidades trans e intersex, y llamar a la lucha por nuestros derechos.

Si la homosexualidad fue despatologizada en 1990 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), no ocurrió lo mismo con la transexualidad, que sigue siendo considerada como una patología a través de la mal llamada “disforia de género". De esto se vale el sector más rancio y reaccionario de la psiquiatría para continuar tutelando las identidades de todas las personas que escapan de lo que se considera “normal”, al imponer unas normas coercitivas que establecen qué, cómo y quiénes son “hombres” o “mujeres”.
La transexualidad no es una enfermedad. Enfermedad es la transfobia, el odio a lo diferente, la defensa de la heteronormalidad con el único interés de imponer el modelo de lo que es o no “natural” y de que sólo es posible la existencia de “hombres” y “mujeres” con unos cuerpos determinados también “naturales”, provocando que todo aquello que salga de ese modelo impuesto se considere “desviado” y se estigmatice. Por ello, la Juventud Comunista exigimos que se lleve a cabo sin más dilación la desclasificación de la transexualidad de los manuales psiquiátricos, junto con la retirada de la consideración de “disforia de género” de la Ley de Identidad de Género actual. Reivindicamos también la eliminación de la obligatoriedad de los tratamientos médicos y psicológicos sin perjuicio de la cobertura pública y gratuita a través del Sistema Nacional de Salud, sin restricciones para las personas migrantes, porque la sanidad pública es la única que puede garantizar la igualdad y calidad de este derecho.

Estamos hartas de denunciar la transfobia estructural, aquella que relega a las personas trans a acudir a estrategias de supervivencia en la marginalidad por la incapacidad del sistema para dar opción a un trabajo, siendo más del 80% las que se dedican a la prostitución, sin que existan otras alternativas específicas para el colectivo. A esto se suma el creciente número de ordenanzas represivas contra la prostitución callejera, ordenanzas que se traducen en persecuciones, hostigamientos y vejaciones continuas que se ejecutan con total impunidad por parte de las instituciones públicas, en especial de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Exigimos a los poderes públicos medidas urgentes y efectivas que acaben con la discriminación de las personas trans en todas sus vertientes (laboral, sanitaria, económica, política, social, institucional...), escuchando para ello las demandas de los colectivos trans. Frente a la transfobia estructural, tejemos redes, organizamos la respuesta. Llevamos muchísimos años en la lucha, en las calles, y cada vez somos más. No nos van a callar.

Los recortes también son transfobia, y constituyen para nosotras un claro ejemplo de la labor manipuladora del Régimen, afanándose en señalar a las personas trans como otro de los colectivos que "ha vivido por encima de sus posibilidades" y como culpables de esta estafa llamada “crisis”, que no es más que una de las caras del capitalismo. Especial mención tenemos que hacer a la vocera Ana Mato y sus propuestas de eliminación de la gratuidad de las prestaciones para las personas trans por la sanidad pública. Ante las medidas tan sangrantes, exigimos la dignidad para las personas trans.

Durante este mes de octubre volvemos a las calles para exigir derechos frente a la violencia de la “normalidad”, frente a la imposición violenta de categorías que “no nos representan” y frente a la precariedad de por vida que suponen las medidas de ajuste neoliberal que han puesto en marcha los gobiernos del PPSOE. Medidas criminales por la exclusión que suponen para las personas migrantes en el sistema de salud, en especial aquellas que viven con el VIH. Frente a la crisis del capital en la que se amparan para retroceder años atrás en materia de derechos y libertades, seguiremos persiguiendo un modelo de sociedad donde la transfobia no tenga cabida, donde las personas no vivamos oprimidas por el sometimiento capitalista, racial y heteropatriarcal.

Desde la Juventud Comunista hacemos a una llamada a rebelarnos, a no tolerar y a protestar por lo que es nuestro, por lo que es tuyo. La lucha es el único camino. Hoy como ayer, nos echamos a las calles a plantarle cara al fascismo. NI UN PASO ATRÁS.

Ante la sexualidad impuesta, ORGULLO ES PROTESTA.


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